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MIED&O

22 de febrero de 2021 Categoría: Artículos Temática: Riesgos financieros Tiempo de lectura: 3

Artículo publicado el 22 de febrero de 2021 por José María Elguero, Director de Riesgos Financieros de MARCH R.S. en el Boletín de Seguros (BDS) de INESE.

José María Elguero

Director de Riesgos Financieros de MARCH R.S.

A punto de cumplirse un año de la promulgación del estado de emergencia, consecuencia de la pandemia mundial del covid-19 que nos llevó al confinamiento y a un cambio de las reglas de convivencia, trabajo, relaciones sociales y forma de hacer y entender los negocios, es buen momento para reflexionar sobre lo que ha ocurrido en el seguro de D&O en estos 365 días, desde marzo de 2020 hasta marzo de 2021.


José María Elguero. Director de Riesgos Financieros de MARCH R.S.

Desde la emisión de la primera póliza de D&O en España, en aquel lejano enero de 1990, el número de aseguradoras que operan este tipo de seguro en el mercado asegurador español ha crecido progresivamente, adhiriéndose nuevas capacidades de forma periódica incluso en los cinco últimos años. Actualmente, el 99,9% de las primas de esta modalidad se reparten entre 38 entidades aseguradoras.

Con la excepción de los primeros años del seguro y del escenario derivado de los atentados del 11-S en la ciudad de Nueva York, el seguro de D&O ha estado marcado por tres fuertes señas de identidad: grandes capacidades, primas a la baja y coberturas cada vez más amplias. Esta situación se prolongó hasta 2018-19 –con algún ajuste en 2010 tras la crisis de 2007–, donde la imagen del seguro de D&O era la de una commodity más, con buen resultado siniestral y un mercado cuya diferenciación fundamental era el precio, una ventaja competitiva poco sostenible, como se ha comprobado. La venta cautiva masiva por parte de los OBS´s y la entrada de nuevos compradores procedentes de segmentos pyme y micropyme contribuyeron a mermar el valor y la relevancia de este seguro para los gestores sociales. Hoy coexisten en el mercado pólizas con el mismo límite reducido para empresas con actividad internacional, elevados volúmenes de activos, facturaciones muy dispares y número de empleados, proveedores y clientes igualmente heterogéneo. Muchos clientes no saben lo que tienen contratado ni si lo que tienen responde a su riesgo.

El deterioro de la siniestralidad y la entrada de nuevos operadores en el mercado, con la bandera estratégica de suscribir nuevo negocio, pero “no a cualquier precio”, junto al deterioro del ratio capacidad-prima, consiguieron que esas reglas, en términos de prima, empezaran a cambiar en 2019, aunque con poco predicamento en la tendencia general del mercado. Algunas aseguradoras incrementaron las primas en las renovaciones 2019-20 (alguna incluso desde 2018), pero con porcentajes más simbólicos que técnicos. De hecho, las renovaciones de principios de 2020 fueron muy desiguales en términos de prima y capacidad, con modificaciones bastantes prudentes puestas en perspectiva de lo que habría de venir a lo largo de 2020.

El estado de emergencia, el covid-19 y el nuevo compliance sanitario han sido el fundamento del mercado para cambiar drásticamente las políticas de suscripción. La capacidad se redujo, las primas se incrementaron y las exclusiones proliferaron. “MieD&O”. Miedo al D&O, sin duda. Miedo a las notificaciones ad cautelam, miedo al aumento de las reclamaciones, miedo a lo desconocido, miedo a que el virus guiara la actuación política, social, económica, accionarial y de los grupos de interés, miedo a los juzgados y tribunales, miedo a estar como único asegurador aportando capacidad en un riesgo. El coaseguro, el reaseguro y las estructuras en exceso han sido los grandes protagonistas en las renovaciones 2020.

El año 2021 ha empezado algo más suave, pero contundente. Las políticas de capacidad se mantienen, mientras que las de prima parecen atenuarse. Queda mucho año y mucho presupuesto por delante para perder ahora cartera y no ganar nuevo negocio. Y los operadores e intermediarios del mercado están inmersos en una catarsis, por si no fuera bastante. A ver si conseguimos que el mercado de D&O quede “aclaraD&O” en los próximos meses.

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